¿Qué es Ablación por Radiofrecuencia de Barrett?

En la actualidad el tratamiento endoscópico sobre el esófago de Barrett (EB) únicamente está indicado en caso de que se demuestre la presencia de displasia o lesiones creciendo en su seno. El tratamiento endoscópico ha demostrado ser igual de eficaz que el quirúrgico cuando las lesiones son precoces, es decir, no existe afectación de capas profundas del esófago ni de ganglios ni de otros órganos a distancia. Además, el tratamiento endoscópico se asocia a una menor mortalidad y menor riesgo de complicaciones que el equivalente quirúrgico.

La ablación por radiofrecuencia (RFA) es la técnica ablativa (ablacionar =“quemar”) que permite eliminar todo el EB para inducir una regeneración del esófago y lograr que reaparezca un revestimiento interno normal. De esta forma buscaremos la curación completa del EB y prevenir su progresión hacia cáncer en un futuro. La RFA es la técnica de “ablación” de elección preferente en la actualidad debido a su gran perfil de seguridad y eficacia.

¿Cuáles son sus indicaciones

Son dos los escenarios fundamentales:

  • Cuando la gastroscopia no logre identificar ningún pólipo o lesión visible creciendo sobre el EB, pero las biopsias aleatorias tomadas durante la exploración confirmen la presencia de displasia de bajo o alto grado de forma repetida.
  • En todos aquellos pacientes que hayan sido sometidos a una resección endoscópica (RME-B o DSE) de una lesión visible, incluso si esta ha sido debidamente curada, para prevenir la aparición de nuevas lesiones en el futuro.

Por lo general será necesaria la realización de 2-4 sesiones de RFA para lograr la erradicación completa del EB. Cada sesión se suele espaciar unos 3 meses para dar tiempo al esófago a recuperarse de la inflamación generada en cada intervención. Por tanto, es importante contemplar el tratamiento como un proceso que va a durar 6-12 meses y que, posteriormente, se va a complementar con la realización de varias gastroscopias de revisión para confirmar la curación completa del EB.

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¿Cuáles son sus ventajas?

Se estima que la RFA logra erradicar completamente el EB en el 75-87% de los casos. Además de su capacidad para erradicar completamente la displasia es aún superior, con cifras en torno al 86-92% de los casos.

Es importante mencionar que el riesgo de recurrencia del EB o de la displasia, es decir, que vuelva a aparecer en un futuro, es de aproximadamente el 7,5-10% por paciente y año de seguimiento, debido en muchas ocasiones a los factores de riesgo que generaron el EB. Por este motivo, aún tras lograr la curación completa del EB, sometemos a todos los pacientes de nuestro centro en Madrid a gastroscopias periódicas de revisión una vez finalizado el tratamiento.

¿Cómo se realiza la RFA?

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El paciente debe prepararse para cada intervención realizando un periodo mínimo de ayunas. Las intervenciones se realizan en una sala de endoscopia o quirófano bajo sedación profunda y presentan, por lo general, una duración media de entre 45-90 minutos. Una vez finalizado el procedimiento, el paciente será llevado a una sala de vigilancia donde permanecerá algunas horas antes de poder recibir el alta siempre que no se detecten complicaciones asociadas.

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Tras el procedimiento se recomienda mantener reposo digestivo unas horas y posteriormente dieta líquida durante 24h. Tras esto los pacientes pueden progresar gradualmente la dieta (dieta blanda y posteriormente dieta normal) en función de la tolerancia y síntomas que puedan presentar. Será habitual la presencia de molestias en el pecho, dolor de garganta, dolor o dificultad para tragar o náuseas tras el procedimiento y generalmente estos síntomas van a mejorar con el paso de los días. Si la evolución en los días inmediatamente posteriores a la RFA es favorable el paciente puede reincorporarse a su vida normal transcurridas 2-3 días del procedimiento, si bien se recomienda mantener cierta vigilancia ante posibles complicaciones tardías.

¿Qué dispositivos se usan para la RFA?

Existen diversos dispositivos para realizar la RFA y generalmente éstos se utilizan de forma secuencial en las diferentes sesiones programadas. Las primeras sesiones se suelen realizar con un dispositivo con forma de balón, de 4 cm de longitud, acoplado a un largo y fino catéter el cual va a ser introducido por la boca. Bajo control endoscópico y tras confirmar que el dispositivo se encuentra posicionado sobre el EB, se procederá a inflar el balón. De esta forma el balón se adaptará al diámetro del esófago y permitirá que los electrodos de radiofrecuencia dispuestos en su superficie entren en contacto con la pared del esófago. Entonces se podrá proceder a liberar la energía de radiofrecuencia para ablacionar el EB. Este dispositivo permite tratar largos segmentos de Barrett de forma circunferencial por lo que es el preferido en las sesiones iniciales del tratamiento.

Además existe un número de dispositivos de menor tamaño que se pueden acoplar al endoscopio o incluso introducir a través de su canal de trabajo y permitirán tratar segmentos menos extensos de forma más precisa. Estos dispositivos se utilizan, por tanto, durante las sesiones sucesivas de radiofrecuencia en las que hay que tratar pequeños “islotes” residuales de EB.

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¿Qué técnicas se usan para realizar la ablación por radiofrecuencia de Barrett?

Descripción de la técnica de ablación por radiofrecuencia del esófago de Barrett utilizando un dispositivo de ablación circunferencial 360.

Esquema Ablacion RFA 360

Descripción de la técnica de ablación por radiofrecuencia del esófago de Barrett utilizando un dispositivo de ablación segmentario de 90.

Esquema Ablacion RFA 90

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