ESÓFAGO DE BARRETT

Dr. José Santiago

Especialista en Oncología del tracto digestivo y Esófago de Barrett.

Se formó en España y Reino Unido (Nottingham University Hospitals). Experto en diagnóstico y
tratamiento del Esófago de Barrett
, en procedimientos como: cromoendoscopia
esofágica, RME esofágica, Radiofrecuencia esofágica.

Posee una amplia experiencia en diagnóstico y tratamiento de neoplasias precoces del tracto digestivo, con técnicas como la RME y la DSE.

Dr. Alberto Herreros de Tejada

Especialista en técnicas de resección endoscópica avanzada.

El Dr. Alberto Herreros de Tejada es referente nacional e internacional en técnicas de resección endoscópica avanzada. Destaca también en el campo del diagnóstico y tratamiento de lesiones neoplásicas tempranas del tracto digestivo (esófago, estómago, duodeno, colon y recto) y medidas de control preventivo en el campo de la oncología digestiva.

Además, es docente en el campo de la resección endoscópica avanzada, de forma particular en la técnica de disección submucosa endoscópica, participando en cursos de formación a nivel internacional

Recientemente ha implementado técnicas de endoscopia avanzada orientadas al tratamiento de trastornos motores o anatómicos, como el POEM, G-POEM, Z-POEM y D-POEM

¿Qué es el esófago de Barrett?

Qué es el esófago de barret

El esófago de Barrett (EB) es una condición que puede aparecer en personas con una enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) de larga evolución. El esófago presenta un revestimiento interno que no está preparado para hacer frente a la presencia continuada de ácido gástrico. Por este motivo, una exposición continuada del esófago al ácido proveniente del estómago en el contexto de una ERGE puede causar inflamación y, en último término, profundos cambios en las células que revisten el esófago. Este cambio adaptativo recibe el nombre de metaplasia intestinal, y es lo que define al EB.

Su diagnóstico es de gran importancia ya que se sabe que éste es uno de los principales factores que predisponen a la aparición de un cáncer de esófago (concretamente el adenocarcinoma de esófago). Sin embargo, este riesgo es relativamente bajo ya que se cree que menos del 0,5% de los pacientes con EB desarrollan un cáncer cada año. Por tanto, la mayoría de pacientes con un diagnóstico de EB van a permanecer sin cambios a largo de su vida sin desarrollar cáncer. El factor clave es que como no somos capaces de discriminar todavía quienes lo desarrollarán, se recomiendan programas de vigilancia para todos los pacientes diagnosticados de EB.

¿Cuáles son los principales datos estadísticos?

Se estima que el EB afecta a un 1,5% de la población en Europa, si bien su incidencia se encuentra en aumento en las últimas décadas. Hasta un 10% de los pacientes con ERGE van a desarrollar EB a lo largo de su vida.

La supervivencia del cáncer colorrectal a los 5 años en España de forma global es de un 65%, dentro del rango de los países occidentales más avanzados. No obstante, hay notables diferencias en esa cifra según sea el grado clínico en cada paciente.

¿Cuáles son sus factores de riesgo?

Su aparición será más frecuente en varones por encima de los 50 años, especialmente si presentan síntomas de reflujo gastroesofágico de larga evolución. El sobrepeso es otro factor de riesgo demostrado para desarrollar un EB. No obstante todo lo anterior, no es infrecuente diagnosticar EB en mujeres, personas jóvenes y persona delgadas.

¿Cuáles son los síntomas del Esófago de Barrett?

El EB no se asocia a ningún síntoma específico más allá de los síntomas relacionados con una ERGE de larga evolución. Pero incluso es posible desarrollar un EB aún sin presentar síntomas de reflujo evidentes.

¿Cómo se diagnostica el Esófago de Barrett?

Para poder diagnosticar un EB es imprescindible la realización de una gastroscopia. Esta prueba, la cual llevamos a cabo en nuestro centro en Madrid, consiste en introducir un tubo fino y flexible a través de la boca para inspeccionar el esófago, estómago e intestino delgado. Este tubo cuenta con una lente óptica de gran resolución que permite obtener imágenes de la superficie del tubo digestivo. Habitualmente el EB se observa como una “prolongación” de epitelio gástrico de color anaranjado hacia la parte inferior del esófago.

Además, durante la misma se deben tomar pequeñas muestras del esófago (biopsias) que permitirán realizar un diagnóstico definitivo de EB y cuantificar el riesgo asociado al mismo. También se ha demostrado que la utilización de tinciones específicas o filtros especiales de luz asociados a los endoscopios de última generación, técnicas que reciben el nombre de cromoendoscopia, facilitan la identificación de áreas anómalas asociadas al EB y, por tanto, aumentan notablemente la información que nos brinda esta exploración.

¿Qué es la displasia asociada al Esófago de Barrett y cómo podemos detectarla?

Hoy en día sabemos que los cambios que tienen lugar en un EB son generalmente graduales ocurren lentamente a lo largo de los años. Sobre un EB ya establecido pueden comenzar a aparecer ciertas anomalías en las células que se conocen como displasia. La displasia se puede clasificar en displasia de bajo grado o displasia de alto grado en función de la severidad de los cambios, siendo esta última un paso previo a la aparición del cáncer. Las personas con displasia asociada al EB presentarán, por tanto, un riesgo aumentado de evolucionar hacia un cáncer de esófago, que puede  ser de hasta un 28% anual en el caso de la displasia de alto grado. Por tanto, en caso de confirmarse la presencia de displasia será necesario considerar un tratamiento específico sobre el EB para intentar frenar esa progresión y evitar el desarrollo de un cáncer de esófago.

La prueba más eficaz para detectar la displasia asociada al EB y la que llevamos a cabo en nuestro centro en Madrid es la gastroscopia. Durante esta exploración se pueden visualizar nódulos o lesiones en el EB que, por lo general, son indicativos de la presencia de focos de displasia o focos de cáncer en fases muy iniciales  (incluir foto de lesión plana). En ocasiones la displasia no es fácilmente identificable durante la gastroscopia y sólo será revelada tras analizar las biopsias que habitualmente se toman de forma rutinaria en cada exploración mediante un sistema de “mapeo” o tomas múltiples a ciegas.

Por este motivo, es muy importante que las personas diagnosticadas con un EB se sometan a revisiones periódicas mediante gastroscopia para descartar la aparición de cambios (displasia) en su esófago. La periodicidad de seguimiento en los casos de EB sin displasia oscila entre los 3-5 años, pero si se detectar anomalías puede ser necesario recudir los intervalos menores cada 3-6 meses.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento en nuestro centro en Madrid?

La prueba principal para el diagnóstico de este tipo de cáncer es la colonoscopia, un procedimiento endoscópico que consiste en la introducción a través del ano de un dispositivo flexible con cámara y fuente de luz que permite visualizar el interior del colon y el recto, así como tomar biopsias que establezcan el diagnóstico de forma definitiva. En el mismo procedimiento se puede realizar marcaje de la pared del colon con tinta del cáncer colorrectal para facilitar su identificación por parte del cirujano en la operación que se programa posteriormente.

Otras pruebas complementarias para el estudio son:

Medidas generales

El tratamiento del EB va dirigido, en primer lugar, a reducir el reflujo ácido y controlar sus síntomas asociados. Los fármacos conocidos como inhibidores de la bomba de protones (IBP) tales como el OmeprazolEsomeprazolPantoprazol, etc. Son fármacos muy seguros que se emplean habitualmente de forma prolongada para el control de los síntomas y prevención de las complicaciones asociadas a la ERGE y EB. En aquellos casos en que los fármacos no son suficientes para controlar los síntomas o las lesiones asociadas al reflujo debe considerarse la realización de una cirugía antirreflujo (conocido como funduplicatura) o endoscopia antirreflujo.

Tratamiento endoscópico del EB con lesiones visibles o con presencia de displasia

En caso de que durante una endoscopia de seguimiento se detecte una lesión o nódulo creciendo sobre el EB o bien si las biopsias ponen de manifiesto la presencia de displasia, será necesario considerar la realización de un tratamiento para prevenir el desarrollo del cáncer de esófago.

Las opciones disponibles son:

  • Resección mucosa endoscópica (RME) o disección submucosa endoscópica (DSE): Son intervenciones endoscópicas que se realizan con un gastroscopio y diversos dispositivos asociados. Estas técnicas se utilizan siempre que durante una gastroscopia de seguimiento se demuestra la presencia de un nódulo o lesión visible. Su objetivo será la extirpación completa del nódulo/lesión, lo que permitirá un adecuado análisis histológico del mismo y, en muchos casos, la curación de la zona con displasia grave o cáncer precoz.
  • Ablación por radiofrecuencia (RFA). Es un tratamiento endoscópico que se realiza con un gastroscopio. Esta intervención se reserva para aquellos pacientes con displasia pero sin ningún nódulo o lesión visible. El objetivo será “quemar superficialmente” (ablacionar) todo el EB visible para destruirlo y permitir que en su lugar crezca un revestimiento esofágico normal. Se ha convertido en la técnica de referencia para el tratamiento superficial del EB.

Otras técnicas ablativas

Argón plasmacrioablaciónfotocoagulación. Al igual que la radiofrecuencia se realizan mediante endoscopia con el fin de quemar (ablacionar) el EB, si bien ninguna de ellas ha demostrado una eficacia y seguridad superiores a la de la radiofrecuencia y, por tanto, no se suelen considerar de entrada.

Cirugía

Es conocida como esofaguectomía y consiste en la extirpación de la parte afectada del esófago. Se trata de una cirugía de gran envergadura, con alto riesgo de complicaciones y su recuperación puede durar meses. Generalmente se reserva únicamente para aquellos casos en que se haya detectado un cáncer avanzado que ya no pueda ser extirpado de forma curativa por endoscopia.

Especialistas en Esófago de Barrett en Madrid

En Gastea somos especialistas en el tratamiento del Esófago de Barrett en Madrid. Los dres. Alberto Herreros de Tejada y José Santiago poseen una amplia formación y trayectoria a sus espaldas tratando este tipo de afección.

Tras la realización de una gastroscopia y su posterior análisis, determinarán cuál es el mejor método de abordaje para tu caso particular. Nuestro centro se encuentra en C/Joaquín Costa 28, (Madrid). No dudes consultarnos.

Para solucionar el Esófago de Barrett en nuestro centro de Medicina digestiva en Madrid utilizamos las siguientes técnicas: