¿En qué consiste?
La ablación por radiofrecuencia es una técnica endoscópica que permite eliminar el tejido alterado del esófago de Barrett mediante la aplicación controlada de calor. Su objetivo es destruir las células anómalas y favorecer la regeneración de tejido sano.
Se utiliza en pacientes con esófago de Barrett, especialmente cuando existen cambios celulares que pueden evolucionar con el tiempo. Es un tratamiento eficaz para reducir el riesgo de que avance y controlar la enfermedad de forma mínimamente invasiva.
Se realiza mediante endoscopia, sin necesidad de cirugía, y puede combinarse con otras técnicas según cada caso. Su principal valor es que permite tratar de forma dirigida el tejido afectado con alta precisión.
¿Cómo es el procedimiento?
La ablación por radiofrecuencia es una técnica endoscópica avanzada diseñada para eliminar el tejido alterado del esófago y permitir la regeneración de un revestimiento sano:
1. Preparación previa
Ayunas: El paciente debe realizar un periodo mínimo de ayunas antes de cada intervención.
Entorno: Se realiza bajo sedación profunda en una sala de endoscopia o quirófano.
Duración: La intervención suele durar entre 45 y 90 minutos.
2. Ejecución técnica
- Tecnología de radiofrecuencia: Se aplica calor de forma controlada mediante electrodos para destruir las células anómalas.
Dependiendo de la extensión del tejido a tratar, utilizamos dos técnicas principales:
Ablación Circunferencial 360°: Se utiliza un dispositivo con forma de balón de 4 cm que, al inflarse, adapta sus electrodos al diámetro del esófago. Es el preferido en las sesiones iniciales para tratar largos segmentos de forma circular.
Ablación Segmentaria 90°: Son dispositivos de menor tamaño que se acoplan al endoscopio para tratar con alta precisión pequeños «islotes» residuales de tejido en las sesiones sucesivas.
3. Recuperación
- Proceso: Generalmente se requieren de 2 a 4 sesiones, espaciadas cada 3 meses para permitir la regeneración del esófago.
Observación: Tras el procedimiento, el paciente permanece unas horas en una sala de vigilancia antes del alta.
Síntomas normales: Es habitual sentir molestias en el pecho, garganta o dificultad para tragar, los cuales mejoran con el paso de los días.
Indicaciones específicas
El tratamiento está indicado cuando se demuestra la presencia de displasia o lesiones crecientes:
Displasia confirmada: Cuando las biopsias confirman displasia de bajo o alto grado, incluso si no hay lesiones visibles en la gastroscopia.
Prevención de recurrencia: En pacientes que ya han tenido una resección previa (RME-B o DSE) de una lesión visible, para evitar que aparezcan nuevas en el futuro.
Recuperación y cuidados
Post-procedimiento: Tras la intervención, el paciente permanece unas horas en observación antes del alta.
Dieta Progresiva: Se recomienda reposo digestivo inicial, seguido de dieta líquida durante 24 horas. Posteriormente, se progresa a dieta blanda y normal según la tolerancia.
Síntomas Comunes: Es habitual sentir molestias leves en el pecho, dolor de garganta o dificultad para tragar, síntomas que mejoran progresivamente.
Actividad: El paciente suele reincorporarse a su vida normal en 2 o 3 días.
Seguimiento
- Revisiones Periódicas: Una vez finalizado el tratamiento (proceso que dura de 6 a 12 meses), es fundamental realizar gastroscopias de revisión para confirmar la curación completa.
- Control de Recurrencia: Debido a que los factores de riesgo originales pueden persistir, el seguimiento a largo plazo garantiza la detección temprana de cualquier reaparición del tejido.
Resultados
- Alta eficacia: La RFA logra erradicar completamente el esófago de Barrett en el 75-87% de los casos.
- Control de la displasia: La tasa de éxito para eliminar la displasia es aún mayor, situándose entre el 86% y el 92%.
- Seguridad y prevención: Es la técnica de elección preferente por su gran perfil de seguridad y su capacidad para prevenir la progresión hacia el cáncer de esófago.
¿Por qué realizar esta prueba en GASTEA?
- Especialistas en esófago de Barrett. Experiencia en el diagnóstico y tratamiento de esta patología.
- Técnica mínimamente invasiva. Permite tratar el tejido alterado sin necesidad de cirugía.
- Tratamiento dirigido y preciso. Actúa sobre la zona afectada preservando el tejido sano.
- Enfoque integral del caso. Seguimiento y control dentro de una valoración digestiva completa.
En menos de 2 semanas.
Suele durar entre 45 y 90 minutos, dependiendo del área a tratar.
Similar a una gastroscopia, con ayuno previo.
Se realiza con sedación para mayor comodidad.
Generalmente rápida, aunque puede haber molestias leves transitorias.
En consulta pocos días después de la realización de la misma.
En GASTEA, la seguridad es nuestra prioridad. Durante la consulta informativa, nuestros especialistas le explicarán detalladamente el perfil de seguridad del procedimiento y resolverán todas sus dudas de forma personalizada.
Preguntas frecuentes
En muchos casos permite eliminar el tejido alterado, aunque puede requerir varias sesiones.
No durante la prueba, ya que se realiza con sedación. Después pueden aparecer molestias leves.
En algunos casos sí, sobre todo cuando la lesión está en fases iniciales. Permite tratarla con una técnica endoscópica, pero no en todos los pacientes sustituye a la cirugía.
Sí. Es importante controlar la evolución tras el tratamiento para asegurar su eficacia.
- Valoración clínica completa y personalizada. Análisis detallado de síntomas, antecedentes y pruebas previas para entender tu caso en profundidad.
- Orientación diagnóstica clara. Definición de los siguientes pasos, pruebas necesarias y enfoque más adecuado desde el inicio.
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