¿Qué es la resección mucosa endoscópica?

La Resección Mucosa Endoscópica (RME) es una técnica avanzada de resección (extirpación/extracción) de lesiones localizadas en el tracto digestivo (esófago, estómago, intestino delgado, colon y recto).

La RME fue desarrollada durante la década de los 70 del siglo XX y aún hoy está considerada el tratamiento estándar para la mayoría de lesiones del tracto digestivo por su fácil aplicabilidad y excelente perfil de seguridad. En los últimos tiempos se han implementado una serie de modificaciones sobre la técnica básica de RME como el uso de capuchones plásticos transparentes, la asistencia por bandas elásticas, etc. que han permitido mejorar sus resultados globales en cuanto a efectividad y seguridad.

Esquema explicativo del procedimiento de RME.

¿Cuáles son sus indicaciones

Idealmente las lesiones candidatas a resección por RME serían aquellas en las que se pudiese realizar el tratamiento de las mismas en un solo bloque, es decir, en una sola pieza, con algunas excepciones. Serían ejemplos:

  • Cáncer de esófago de tipo adenocarcinoma en fase inicial de crecimiento de tamaño inferior a 1-2 cm
  • Pólipos gástricos siempre que sean lesiones menores de 2-3 cm
  • Tumores neuroendocrinos gástricos o rectales de bajo riesgo menores de 1 cm
  • Pólipos duodenales hasta 1-2 cm
  • Pólipos de colon y recto
    • Hasta 2-3 cm en lesiones con riesgo de presentar zonas con neoplasias precoces siempre que se pueda conseguir resección en bloque.
    • En pólipos de mayor tamaño si se consideran de bajo riesgo de malignización, mediante una técnica denominada RME-fragmentada, que consiste en la extirpación en múltiples fragmentos.

Lesion plana de colon vista durante colonoscopia.

Lesion plana de colon vista durante colonoscopia

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¿Cuáles son sus ventajas?

La RME permite la extirpación completa por endoscopia de muchas de las lesiones del tracto digestivo, evitando así la progresión de las mismas o la cirugía.

Es una técnica muy extendida, con una larga tradición en el campo de la endoscopia. Su perfil de riesgo es inferior al de otros procedimientos terapéuticos endoscópicos más complejos.

Es una técnica que se realiza mayoritariamente de forma ambulatoria, es decir, no requiere ingreso previo y salvo complicación, el paciente es dado de alta unas horas tras el procedimiento, pudiendo incorporarse a su vida habitual al día siguiente.

¿Cómo llevamos a cabo esta técnica en nuestro centro en Madrid?

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El paciente debe prepararse para la intervención realizando un periodo mínimo de ayunas, y en el caso de RME en colon y recto completando una preparación similar a la que se realiza para la colonoscopia. En el caso de tomar alguna medicación especial que aumente el riesgo de sangrado (antiagregantes o anticoagulantes) puede ser necesaria su suspensión temporal antes de la RME.

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La RME es una técnica de duración media (tiempo estimado entre 30-90 min, según el tamaño y localización de la lesión a extirpar) que se realiza habitualmente en una sala de endoscopia o en su defecto en un quirófano. Se trata en muchas ocasiones de un procedimiento ambulatorio y por tanto no requiere ingreso previo ni estancia hospitalaria posterior salvo que existan condiciones de riesgo especial o presencia de complicaciones durante el procedimiento.

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El procedimiento de RME que llevan nuestros expertos en GASTEA Madrid consiste en una serie de pasos:

  1. Se realiza una inyección (utilizando agujas especialmente diseñadas para tal efecto) de una solución (puede ser suero salino o una sustancia de mayor viscosidad) con el objeto de separar la capa mucosa (de la que dependen la mayoría de las lesiones intestinales) de la capa muscular del órgano distendiendo la capa intermedia que separa a ambas.
  2. Una vez se ha conseguido un colchón suficiente que permita separar ambas capas se procede a la extirpación de la lesión usando un dispositivo eléctrico en forma de asa metálica circular llamado asa de diatermia. En función del tamaño de la lesión y de sus características endoscópicas el procedimiento puede realizarse en un solo fragmento (“en bloque”) o en varios fragmentos (RME-fragmentada).
  3. El o los fragmentos de tejido obtenidos tras el procedimiento se recuperan y se fijan en formol para su posterior estudio histológico. En algunos casos puede ser recomendable el cierre de la cicatriz residual utilizando clips endoscópicos de metal para tratar complicaciones o reducir el riesgo de que se produzcan de forma diferida.

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Tras finalizar la RME el paciente puede ser dado de alta tras un periodo de vigilancia, siempre y cuando su condición lo permita y no se hayan registrado complicaciones. Se recomienda mantener reposo digestivo unas horas para después ir progresando la dieta. Si la evolución en las horas inmediatamente posteriores a la RME es favorable el paciente puede reincorporarse a su vida normal transcurridas 24 horas del procedimiento, si bien se recomienda mantener cierta vigilancia ante posibles complicaciones tardías (sangrado diferido, inflamación local en la zona de resección, etc).

¿Qué riesgos tiene?

La resección mucosa endoscópica, a pesar de ser una técnica muy segura y contrastada, como todo procedimiento terapéutico en endoscopia presenta algunos riesgos en forma de posibles complicaciones asociadas a la intervención:

Síndrome post-polipectomía (o también conocido como síndrome de electrocoagulación)

Es el término médico para describir un cuadro en el que el paciente presenta dolor abdominal en grado variable, asociado o no a otros síntomas o signos como fiebre, alteración de los análisis de sangre con indicadores de inflamación e infección, pero en ausencia de perforación intestinal demostrable. Este cuadro suele aparece entre las 6-12h de haberse realizado el procedimiento de extirpación endoscópica, y en su evaluación puede ser necesario realizar pruebas diagnósticas como radiografías o TAC de abdomen con contraste para confirmar que no existe perforación intestinal, que es lo que define el cuadro. Generalmente el cuadro evoluciona bien al tratamiento con analgésicos, antibióticos y dieta absoluta o líquida durante unos 1-2 días, pudiendo el paciente ser dado de alta.

Hemorragia

Aunque es frecuente que durante el procedimiento se produzcan episodios de sangrado, la gran mayoría de ellos son controlados con el asa de diatermia y otros dispositivos endoscópicos. La importancia de la hemorragia reside en los episodios que se puedan producir de forma diferida, horas o días después de haber realizado la RME. La úlcera residual generada por la extirpación de la lesión cicatriza en el plazo de días o pocas semanas, y durante ese tiempo existe la posibilidad de que haya un sangrado diferido, que se puede manifestar como heces con sangre roja o negra, o en caso de úlceras en esófago o estómago como vómitos de sangre. En todos los casos se requiere una atención hospitalaria urgente. Aquellos pacientes que toman alguna medicación especial que aumente el riesgo de sangrado (antiagregantes o anticoagulantes) el riesgo puede estar aumentado. Se estima el riesgo de sangrado durante el procedimiento del 1-10% y el diferido entre 1-9%.

Perforación

Es la aparición de una comunicación del interior del órgano con la cavidad abdominal, que suele ser de pocos milímetros, y se produce por una lesión de la capa muscular de la pared de órgano donde se realiza la RME. La perforación es una complicación potencialmente grave, dado que podría dar lugar a una peritonitis y la necesidad de cirugía. Si la perforación es observada durante la RME es muchas veces posible su tratamiento por endoscopia mediante el cierre de la misma con la colocación de clips metálicos que se introducen y colocan a través del propio endoscopio. El tratamiento por endoscopia de la perforación es habitualmente exitoso en >90-95% de las ocasiones, y permite evitar la necesidad de cirugía. No obstante, esta complicación suele requerir que el paciente permanezca más tiempo ingresado del habitualmente previsto, con el fin de poder prolongar la vigilancia y el tiempo en ayunas, así como administrar antibiótico intravenoso y analgésicos si el paciente presenta molestias abdominales. Se estima el riesgo de perforación en 0,5 y 5% según el órgano y dificultad del procedimiento.

Excepcionalmente puede ser necesario el tratamiento quirúrgico, es decir, realizar una operación para acceder directamente a la zona de perforación y proceder a la sutura de la misma o a una extirpación de ese segmento del órgano, con el fin de controlar los casos de perforación que no evolucionan bien a pesar del tratamiento endoscópico con clips o cuando la perforación se manifiesta de forma diferida horas o días después de haber realizado la resección mucosa endoscópica (se denomina perforación diferida, porque no se produce o diagnostica durante la RME, sino pasadas unas horas o días de la misma). En los casos de necesidad de cirugía, el momento y modo de realizarla vienen establecidos por el especialista en Cirugía Digestiva de nuestro centro en Madrid, buscando el mayor beneficio para el paciente.

¿Cuáles son sus resultados?

La RME presenta (utilizando datos obtenidos de las publicaciones científicas disponibles hasta la fecha) una tasa de curación completa del 85%, si bien esta tasa está muy relacionada con las características de las lesiones tratadas y los aspectos técnicos del procedimiento. Así, en lesiones menores de 2 cm o aquellas con características endoscópicas que permitan la realización por RME-en bloque los resultados son sensiblemente mejores. El principal inconveniente de la RME cuando se lleva a cabo de forma fragmentada (en múltiples fragmentos), es que la tasa de recurrencia local (reaparición de la lesión) puede situarse en torno al 15-40% según el tamaño de la lesión original. En muchos de los casos estas recurrencias pueden tratarse endoscópicamente con otra sesión de RME por endoscopistas expertos, aunque pueden requerir una o varias sesiones.

Desde su introducción la RME ha permitido evitar la progresión y derivación a cirugía de muchas lesiones premalignas tipo “pólipo” del tracto digestivo. Se trata de un procedimiento seguro y efectivo, de ahí que siga siendo considerado el estándar de tratamiento de este tipo de lesiones de extirpación no particularmente compleja.

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En GASTEA, nuestro centro de Medicina digestiva en Madrid, llevamos a cabo esta técnica.