Los trastornos de motilidad esofágica son alteraciones del movimiento del esófago que dificultan el paso normal de los alimentos y los líquidos hacia el estómago. Estas alteraciones pueden provocar síntomas como disfagia, sensación de comida atascada, regurgitación o dolor torácico, y requieren una valoración especializada para identificar el tipo de alteración y su posible causa.
El esófago utiliza una serie de contracciones musculares coordinadas para transportar lo que ingerimos desde la boca hasta el estómago. Cuando estas contracciones son débiles, descoordinadas, demasiado intensas o no se producen correctamente, hablamos de un trastorno de motilidad esofágica.
Estas alteraciones también pueden afectar a la apertura y cierre de la unión entre el esófago y el estómago. Como consecuencia, los alimentos pueden avanzar con dificultad, quedar retenidos o provocar molestias durante y después de la deglución.
Puede manifestarse con:
- Dificultad para tragar (disfagia): con alimentos sólidos, líquidos o ambos.
- Sensación de comida atascada: generalmente detrás del esternón.
- Regurgitación: retorno de alimentos o líquidos hacia la boca.
- Dolor torácico: que puede aparecer durante o después de las comidas.
- Pérdida de peso o cambios en la alimentación: cuando las molestias se mantienen.
- Pirosis o reflujo, en algunos trastornos de motilidad esofágica.
Ejemplo práctico: sensación de comida atascada al tragar
Una persona puede notar que necesita beber agua para conseguir que ciertos alimentos bajen o que tiene que comer más despacio y masticar durante más tiempo.
En otros casos, la dificultad puede aparecer tanto con sólidos como con líquidos o acompañarse de dolor torácico y regurgitación. Cuando estos síntomas se repiten, puede existir una alteración en la manera en la que el esófago se contrae o permite el paso de los alimentos hacia el estómago.
Trastornos de motilidad esofágica y manometría
Los trastornos de motilidad esofágica incluyen diferentes alteraciones, como la acalasia, el espasmo esofágico distal, la obstrucción de la unión esofagogástrica o la motilidad esofágica ineficaz. Cada una afecta de forma diferente al movimiento del esófago y puede requerir un abordaje específico.
La principal prueba para estudiar estos movimientos es la manometría esofágica de alta resolución, que permite analizar la fuerza, la coordinación y la secuencia de las contracciones musculares durante la deglución.
Según cada caso, el estudio puede completarse con una gastroscopia, un tránsito esofágico o pruebas funcionales como EndoFLIP. Estas exploraciones ayudan a descartar obstrucciones y a comprender mejor cómo funciona el esófago.
Una duda frecuente es pensar que la dificultad para tragar siempre se debe a que un alimento se ha quedado atascado. Sin embargo, cuando ocurre de manera repetida, también puede indicar que el esófago no está realizando correctamente los movimientos necesarios para transportar la comida.
El diagnóstico precoz permite identificar el tipo de trastorno de motilidad esofágica y elegir el tratamiento más adecuado para cada paciente, mejorando los síntomas y la calidad de vida.