Tratamiento esófago de Barrett

El tratamiento del esófago de Barrett tiene como objetivo frenar la progresión de las lesiones, reducir el riesgo de displasia y evitar la aparición de un cáncer de esófago. En Gastea contamos con un abordaje especializado que combina control del reflujo, terapias endoscópicas avanzadas y seguimiento estrecho, adaptado siempre a la situación clínica de cada paciente.

El tratamiento del esófago de Barrett se basa en dos pilares: reducir la exposición del esófago al ácido y tratar de forma específica aquellas áreas en las que existe riesgo aumentado de progresión. Valoramos la extensión del Barrett, la presencia o no de displasia y los hallazgos observados durante la gastroscopia.

Control del reflujo gastroesofágico

El primer paso del tratamiento consiste en controlar de forma eficaz el reflujo ácido, ya que es el principal factor implicado en el desarrollo y la progresión del Barrett.

Este control se puede realizar mediante:

1

Inhibidores de la bomba de protones (IBP) de uso continuado, como omeprazol, esomeprazol o pantoprazol.

2

Ajustes en el estilo de vida, especialmente en pacientes con síntomas asociados.

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Cirugía o técnicas endoscópicas antirreflujo cuando el tratamiento médico no es suficiente.

Tratamientos endoscópicos para el esófago de Barrett

Cuando se detectan lesiones visibles o existe displasia, es necesario realizar un tratamiento directo sobre el tejido afectado. En Gastea contamos con las técnicas de referencia empleadas internacionalmente para el manejo del Barrett.

Resección mucosa endoscópica (RME) y disección submucosa endoscópica (DSE)

Se indican en presencia de un nódulo o lesión elevada. Permiten extirpar de forma completa el área afectada y obtener un análisis histológico preciso. En muchos casos, esta intervención supone el tratamiento definitivo de lesiones precoces.

Ablación por radiofrecuencia (RFA)

Técnica de elección en pacientes con displasia sin lesiones visibles. Su objetivo es eliminar de manera controlada el epitelio metaplásico para favorecer la regeneración de un revestimiento esofágico normal. La RFA ha demostrado ser el método más eficaz y seguro para evitar la progresión hacia cáncer en pacientes seleccionados.

Otras técnicas ablativas

Procedimientos como el argón plasma o la crioablación pueden emplearse en casos concretos, aunque no han demostrado mejores resultados que la radiofrecuencia. Por ello no se consideran tratamientos de primera línea.

Cirugía

La esofaguectomía se reserva únicamente para situaciones excepcionales, generalmente cuando existe un cáncer avanzado que no puede tratarse de forma curativa mediante técnicas endoscópicas. Es una intervención de gran complejidad, indicada solo en casos muy seleccionados.

Seguimiento clínico en Gastea

El seguimiento del tratamiento del esófago de Barrett mediante gastroscopia es esencial. La periodicidad depende de la presencia de displasia, la respuesta al tratamiento y la evolución del paciente. Este control permite detectar cambios tempranos y actuar con rapidez si aparecen nuevas alteraciones.

Expertos en tratamiento del Esófago de Barrett en Madrid

En Gastea contamos con un equipo dedicado al tratamiento del esófago de Barret integral y con tecnología endoscópica de última generación.

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