Dieta para el reflujo gastroesofágico

La dieta para el reflujo gastroesofágico es una parte fundamental del tratamiento para el reflujo gastroesofágico cuando existen síntomas como acidez, regurgitación, sensación de quemazón o digestiones pesadas. Adaptar la alimentación ayuda a reducir la irritación del esófago, mejorar el control del reflujo y minimizar los episodios de malestar.

¿En qué consiste la dieta para el reflujo gastroesofágico?

La dieta indicada en casos de reflujo busca reducir la producción de ácido, evitar alimentos que favorecen la relajación del esfínter esofágico inferior y mejorar el vaciamiento gástrico. No se trata de una dieta restrictiva, sino de una serie de combinaciones y hábitos alimentarios que disminuyen la frecuencia e intensidad de los síntomas.

Ajustar la alimentación mediante las dietas para enfermedades gastrointestinales puede resultar decisivo para muchos pacientes, sobre todo cuando los síntomas aparecen tras las comidas o durante la noche.

Alimentación recomendada en caso de reflujo gastroesofágico

En la dieta para el reflujo gastroesofágico, es importante priorizar alimentos que favorecen una digestión ligera y evitan el incremento de acidez. Algunos de estos alimentos son:
  • Vegetales cocinados al vapor o a la plancha
  • Frutas no ácidas —como manzana, pera o plátano
  • Proteínas magras como el pollo, el pavo o los pescados blancos.
  • Lácteos bajos en grasa
  • Cereales integrales
  • Legumbres suaves bien cocinadas
  • Uso moderado de aceite de oliva.
Estos grupos de alimentos ayudan a reducir la irritación esofágica y disminuyen la probabilidad de que el contenido gástrico ascienda hacia el esófago.

Por el contrario, conviene evitar aquellos productos que pueden favorecer la aparición de síntomas:

  • Café, té, bebidas energéticas y refrescos carbonatados pueden aumentar la acidez. 
  • Alcohol, chocolate, menta y alimentos muy grasos también tienden a agravar el reflujo. 
  • Cítricos, tomate, salsas ácidas, picantes y platos muy condimentados o copiosos.

Estos alimentos pueden relajar el esfínter esofágico inferior o estimular la producción de ácido, lo que facilita la aparición de acidez y regurgitación.

¿Cómo organizar las comidas para reducir el reflujo?

Además de los alimentos, la forma de comer influye directamente en los síntomas. Se recomienda:
1

Realizar comidas pequeñas y frecuentes, evitando grandes ingestas.

2

No tumbarse hasta pasadas 2–3 horas después de comer.

3

Elevar el cabecero de la cama entre 10 y 15 cm si los síntomas son nocturnos.

4

Masticar despacio y evitar comer con prisas.

5

Mantener un peso saludable para reducir la presión abdominal.

Estas medidas ayudan a evitar que el estómago se distienda en exceso y favorecen un vaciamiento gástrico más eficaz.

Apoyo y seguimiento especializado

Si estás experimentando síntomas persistentes relacionados con el reflujo esofágico, en nuestra clínica de medicina digestiva en Madrid podemos ayudarte a identificar qué pautas alimentarias y qué enfoque terapéutico son más adecuados en tu caso. Contamos con un equipo especializado en el diagnóstico y tratamiento de las alteraciones del esófago y del aparato digestivo.

Evaluamos cada situación de forma individualizada para ofrecer recomendaciones dietéticas y médicas basadas en evidencia, con el objetivo de mejorar tus síntomas y tu calidad de vida.

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