Dr. Alberto Herreros de Tejada
MÉDICO DIGESTIVO ESPECIALISTA EN TÉCNICAS DE RESECCIÓN ENDOSCÓPICA AVANZADA
El Dr. Alberto Herreros de Tejada es un destacado médico digestivo de renombre nacional e internacional, reconocido por sus técnicas de resección endoscópica avanzada. Destaca también en el campo del diagnóstico y tratamiento de lesiones neoplásicas tempranas del tracto digestivo (esófago, estómago, duodeno, colon y recto), y medidas de control preventivo en el campo de la oncología digestiva.
Además de su amplia experiencia clínica como médico digestivo, el Dr. Herreros es un docente en la resección endoscópica avanzada, particularmente en la técnica de disección submucosa endoscópica, participando en cursos de formación a nivel internacional.
Recientemente, ha incorporado técnicas de endoscopia avanzada para el tratamiento de trastornos motores o anatómicos, como el POEM, G-POEM, Z-POEM y D-POEM, lo que demuestra su compromiso con la innovación y la mejora continua en su campo de especialización.
Dr. José Santiago
Especialista en Oncología del tracto digestivo y Esófago de Barrett
El Dr. José Santiago es un destacado especialista en oncología digestiva con formación en España y Reino Unido (Nottingham University Hospitals). Es experto en el diagnóstico y tratamiento del Esófago de Barrett, utilizando técnicas avanzadas como la cromoendoscopia esofágica, la resección mucosa endoscópica (RME) esofágica y la radiofrecuencia esofágica.
Además, el Dr. Santiago como experto en oncología digestiva posee una amplia experiencia en el diagnóstico y tratamiento de neoplasias precoces del tracto digestivo, empleando técnicas como la resección mucosa endoscópica (RME) y la disección submucosa endoscópica (DSE).
Dr. Diego de Frutos
MÉDICO ESPECIALISTA EN APARATO DIGESTIVO
El Dr. Diego de Frutos es un destacado médico digestivo con formación en España (Hospitales Príncipe de Asturias y Puerta de Hierro) y Bélgica (Cliniques Universitaires Saint-Luc, Bruselas). Con amplia experiencia en el diagnóstico y tratamiento de lesiones neoplásicas precoces, el Dr. de Frutos es un experto en procedimientos de cromoendoscopia, magnificación, polipectomía y resección mucosa endoscópica (RME).
Su enfoque multidisciplinario y su compromiso con la innovación le permiten ofrecer un cuidado de alta calidad y personalizado a cada uno de sus pacientes.
El esófago de Barrett (EB) es una condición que puede aparecer en personas con una enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) de larga evolución. El esófago presenta un revestimiento interno que no está preparado para hacer frente a la presencia continuada de ácido gástrico. Por este motivo, una exposición continuada del esófago al ácido proveniente del estómago en el contexto de una ERGE puede causar inflamación y, en último término, profundos cambios en las células que revisten el esófago. Este cambio adaptativo recibe el nombre de metaplasia intestinal, y es lo que define al EB.
Su diagnóstico es de gran importancia ya que se sabe que éste es uno de los principales factores que predisponen a la aparición de un cáncer de esófago (concretamente el adenocarcinoma de esófago). Sin embargo, este riesgo es relativamente bajo ya que se cree que menos del 0,5% de los pacientes con EB desarrollan un cáncer cada año. Por tanto, la mayoría de pacientes con un diagnóstico de EB van a permanecer sin cambios a largo de su vida sin desarrollar cáncer. El factor clave es que como no somos capaces de discriminar todavía quienes lo desarrollarán, se recomiendan programas de vigilancia para todos los pacientes diagnosticados de EB.
Se estima que el EB afecta a un 1,5% de la población en Europa, si bien su incidencia se encuentra en aumento en las últimas décadas. Hasta un 10% de los pacientes con ERGE van a desarrollar EB a lo largo de su vida.
La supervivencia del cáncer colorrectal a los 5 años en España de forma global es de un 65%, dentro del rango de los países occidentales más avanzados. No obstante, hay notables diferencias en esa cifra según sea el grado clínico en cada paciente.
Su aparición será más frecuente en varones por encima de los 50 años, especialmente si presentan síntomas de reflujo gastroesofágico de larga evolución. El sobrepeso es otro factor de riesgo demostrado para desarrollar un EB. No obstante todo lo anterior, no es infrecuente diagnosticar EB en mujeres, personas jóvenes y persona delgadas.
El EB no se asocia a ningún síntoma específico más allá de los síntomas relacionados con una ERGE de larga evolución. Pero incluso es posible desarrollar un EB aún sin presentar síntomas de reflujo evidentes.
Para poder diagnosticar un EB es imprescindible la realización de una gastroscopia. Esta prueba, la cual llevamos a cabo en nuestro centro en Madrid, consiste en introducir un tubo fino y flexible a través de la boca para inspeccionar el esófago, estómago e intestino delgado. Este tubo cuenta con una lente óptica de gran resolución que permite obtener imágenes de la superficie del tubo digestivo. Habitualmente el EB se observa como una “prolongación” de epitelio gástrico de color anaranjado hacia la parte inferior del esófago.
Además, durante la misma se deben tomar pequeñas muestras del esófago (biopsias) que permitirán realizar un diagnóstico definitivo de EB y cuantificar el riesgo asociado al mismo. También se ha demostrado que la utilización de tinciones específicas o filtros especiales de luz asociados a los endoscopios de última generación, técnicas que reciben el nombre de cromoendoscopia, facilitan la identificación de áreas anómalas asociadas al EB y, por tanto, aumentan notablemente la información que nos brinda esta exploración.
Hoy en día sabemos que los cambios que tienen lugar en un EB son generalmente graduales y ocurren lentamente a lo largo de los años. Sobre un EB ya establecido pueden comenzar a aparecer ciertas anomalías en las células que se conocen como displasia. La displasia se puede clasificar en displasia de bajo grado o displasia de alto grado en función de la severidad de los cambios, siendo esta última un paso previo a la aparición del cáncer. Las personas con displasia asociada al EB presentarán, por tanto, un riesgo aumentado de evolucionar hacia un cáncer de esófago, que puede ser de hasta un 28% anual en el caso de la displasia de alto grado. Por tanto, en caso de confirmarse la presencia de displasia será necesario considerar un tratamiento específico sobre el EB para intentar frenar esa progresión y evitar el desarrollo de un cáncer de esófago.
La prueba más eficaz para detectar la displasia asociada al EB y la que llevamos a cabo en nuestro centro en Madrid es la gastroscopia. Durante esta exploración se pueden visualizar nódulos o lesiones en el EB que, por lo general, son indicativos de la presencia de focos de displasia o focos de cáncer en fases muy iniciales (incluir foto de lesión plana). En ocasiones la displasia no es fácilmente identificable durante la gastroscopia y sólo será revelada tras analizar las biopsias que habitualmente se toman de forma rutinaria en cada exploración mediante un sistema de “mapeo” o tomas múltiples a ciegas.
Por este motivo, es muy importante que las personas diagnosticadas con un EB se sometan a revisiones periódicas mediante gastroscopia para descartar la aparición de cambios (displasia) en su esófago. La periodicidad de seguimiento en los casos de EB sin displasia oscila entre los 3-5 años, pero si se detectar anomalías puede ser necesario recudir los intervalos menores cada 3-6 meses.
El diagnóstico y tratamiento del esófago de Barrett son fundamentales para prevenir complicaciones graves, como el cáncer de esófago. El procedimiento principal para la evaluación y seguimiento de esta afección es la gastroscopia, una técnica endoscópica que permite visualizar detalladamente el interior del esófago y el estómago. Durante este procedimiento, se pueden tomar biopsias del tejido afectado para confirmar el diagnóstico y detectar lesiones precancerosas.
Otras pruebas complementarias para el estudio son:
El tratamiento del EB va dirigido, en primer lugar, a reducir el reflujo ácido y controlar sus síntomas asociados. Los fármacos conocidos como inhibidores de la bomba de protones (IBP) tales como el Omeprazol, Esomeprazol, Pantoprazol, etc. Son fármacos muy seguros que se emplean habitualmente de forma prolongada para el control de los síntomas y prevención de las complicaciones asociadas a la ERGE y EB. En aquellos casos en que los fármacos no son suficientes para controlar los síntomas o las lesiones asociadas al reflujo debe considerarse la realización de una cirugía antirreflujo (conocido como funduplicatura) o endoscopia antirreflujo.
En caso de que durante una endoscopia de seguimiento se detecte una lesión o nódulo creciendo sobre el EB o bien si las biopsias ponen de manifiesto la presencia de displasia, será necesario considerar la realización de un tratamiento para prevenir el desarrollo del cáncer de esófago.
Las opciones disponibles son:
Argón plasma, crioablación, fotocoagulación. Al igual que la radiofrecuencia se realizan mediante endoscopia con el fin de quemar (ablacionar) el EB, si bien ninguna de ellas ha demostrado una eficacia y seguridad superiores a la de la radiofrecuencia y, por tanto, no se suelen considerar de entrada.
Es conocida como esofaguectomía y consiste en la extirpación de la parte afectada del esófago. Se trata de una cirugía de gran envergadura, con alto riesgo de complicaciones y su recuperación puede durar meses. Generalmente se reserva únicamente para aquellos casos en que se haya detectado un cáncer avanzado que ya no pueda ser extirpado de forma curativa por endoscopia.
En Gastea somos especialistas en el tratamiento del Esófago de Barrett en Madrid. Los dres. Alberto Herreros de Tejada y José Santiago poseen una amplia formación y trayectoria a sus espaldas tratando este tipo de afección.
Tras la realización de una gastroscopia y su posterior análisis, determinarán cuál es el mejor método de abordaje para tu caso particular. Nuestro centro se encuentra en C/Joaquín Costa 28, (Madrid). No dudes consultarnos.
Para solucionar el Esófago de Barrett en nuestro centro de Medicina digestiva en Madrid utilizamos las siguientes técnicas:
